domingo, 31 de julio de 2016

REVELACIÓN, ACCION

Detesto ser sincero conmigo mismo
más aún cuando se que voy en contra 
de mis propios principios y fundamentos
y sabiendo que escuchar mis pensamientos
no implica que haga siempre lo que es correcto .

Detesto confrontarme y encontrarme desaprobado
por eso cuando insisto tercamente en dar rienda suelta a mis deseos
prefiero no perder tiempo luchando contra mi conciencia
aunque se que ella es la única que al final tiene la razón
y termino por aceptarlo, aunque persista en mis torpezas.

Saber que estoy equivocado me ayuda a entenderme
puedo analizarme diariamente tratando de encontrar mi lógica 
encuentro los motivos y aunque nunca son justificables
de no tener una revelación en mi corazón sobre la Gracia
serían para mi completamente válidos y por desgracia 
me alentarían a continuar en la ignorancia
y no aceptar al menos que me he desviado.

De nada sirve una revelación 
si no va acompañada de acción
de nada aprovecha saber y no aplicar
de nada vale correr y no avanzar
no puedo ser tan sabio
como para engañar mi corazón.

He encontrado que lo más importante de equivocarse
es encontrar la oportunidad de mejorarse
construir barreras, fortalezas, perfeccionar las armas
desarrollar técnicas, planes y nuevas estrategias
que nos hagan cada vez menos vulnerables.

La diferencia entre alguien que persiste en sus errores
y alguien que se ejercita en no volverlos a cometer
es que quien se auto-corrige y evoluciona
tiene una fuerte motivación, tiene claro su por-qué.

Como mis más grandes errores han sido espirituales
la única motivación efectiva para contrarrestarles
ha sido tan solo una capaz de estabilizarme
saber que tengo un Salvador que a Si Mismo se entregó
en quien he encontrado comprensión, perdón
y más que nada, verdadero y puro amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario