Se cuelan entre las rendijas de mis recuerdos,
inciertos y olvidados besos que profesaban ser sinceros,
y a la luz de tantos años tan sólo fueron besos,
pero cada uno con su propio cuento.
Algunos fueron algo o mucho más que eso
desde el sabor insípido del primer beso experimental,
el de las escondidas donde nadie nos podía encontrar,
el de la prima que en secreto le logré robar,
el del juego con la botella que casi nunca podía ganar,
aquel beso en la mejilla que intencionalmente se corría
hasta sentir la suavidad de esos labios frescos que nunca podría besar,
los que descaradamente me ofrecían
sin yo saber que tan sólo conmigo querían jugar.
Los besos que nunca recuerdo o prefiero no recordar:
Los de la vendedora de besos,
los de la veterana que pretendía entregarme más que eso,
los de la pícara ninfómana señora que no entiendo como logró hacerme sentir eso,
los de la tripulante del bus en ese largo viaje de regreso.
El único triunfante beso que logré darle a la que fue mi novia por un mes,
los de mis otras novias, por supuesto, aunque no fueron más de tres,
los de la niña que conocí en un paseo del colegio de la cual me enamoré por primera vez,
sufrí y lloré porque no la volví a ver.
Aquellos besos prohibidos que persistía en conservar,
el de los labios húmedos y delgados que se volvían un mar,
el de los jugosos y gruesos que se hacían un volcán,
el de los 10 años y 1000 kilómetros que 10 segundos durarán,
el de la traición que nadie supo, no fue un beso, sólo ajá,
el que me arrepentí después de darlo con la luz apagá.
El indeseable, seco y frío, innecesario y sin sentido,
y el beso de la reconciliación, el más sufrido.
Besos que vienen y van, parecen ser como estrellas pero no son tantos en verdad
están los maravillosos besos de Acuario, que se escurren como agua y no se pueden quedar
los de Libra que te pesan demasiado y te quieren controlar
Los de Cáncer que te atrae pero ya sabes que no puede funcionar
y por supuesto, me faltan unos que no quiero mencionar
los de Tauro, de quién me dijeron que me haría llorar.
El más delicioso e inolvidable de todos,
la historia que siempre contaré de otro modo,
donde los diez años se hicieron 21 días
los 1000 kilómetros resultaron ser solo 210
y los 10 segundos en verdad fueron más que 10.
La única semilla que logró crecen en contra de toda predicción
un beso que por fin logra romper un corazón
¿Será que el horóscopo sí tenía la razón?
alma gemela, increíble conección
seguirá siendo un empolvado beso en el recuerdo
por falta de una buena decisión
matemáticamente improbable, químicamente inalienable
físicamente indestructible, históricamente incompatible
Siempre hay un beso que te desnuda el alma
de esos que sientes que trascienden y que lo pueden todo
cada beso es una historia, cual me falta? Cual de todos?